Para fiambrerías y rotiserías

La fiambrerría del barrio que recuerda a sus clientes

En una fiambrerría, el cliente viene por costumbre — pero la costumbre se puede romper cualquier semana. Con Fielesa, cada compra suma un sello y el cliente tiene un motivo concreto para volverte a elegir a vos, no al super ni a la del frente.

¿Cómo funciona en tu fiambrerría?

01
Configurás tu programa: elegís cuántas compras suman al premio o a partir de qué monto (ej: cada compra = 1 sello, a los 10 sellos = 250g de jamón cocido gratis), y el diseño de la tarjeta con el nombre de tu fiambrerría.
02
Pegás el QR en la caja o en el mostrador: puede ser un sticker plastificado al lado de la balanza o en la vidriera — donde el cliente lo vea al pagar.
03
El cliente escanea al pagar: ingresa su mail la primera vez. Las veces siguientes, vos buscás su perfil y sumás el sello en segundos desde el panel.
04
El cliente ve su progreso en el celular: con el link que le llegó por mail puede ver cuántos sellos tiene acumulados sin descargar nada.
05
Al completar la tarjeta: el cliente recibe su premio por mail — 250g de jamón, una tabla de quesos, una picada armada o lo que vos elijas.

Ejemplo de programa para tu fiambrerría

Programa "Cliente de la casa" — sugerido
10 sellos: cada compra suma 1 sello (podés poner un monto mínimo si querés, ej: compras de más de $3.000)
Premio: 250g de jamón cocido, una tabla de quesos surtidos o una picada armada para dos
Doble sello: los martes y miércoles para mover los días más flojos de la semana
Pedido especial: picadas para eventos, tablas o pedidos de catering también suman al programa

Si tu local también tiene rotisería, venta de conservas o productos envasados, todo puede sumar al mismo programa.

Por qué funciona para fiambrerías

Tus clientes habituales dejan de ser anónimos. El vecino que compra fiambre todas las semanas no tiene ningún motivo concreto para no ir al super o a la fiambrerría de la otra cuadra. Con la tarjeta, tiene uno.
El ticket alto hace que el premio valga más. Una compra de fiambre y queso puede superar los $8.000. Un cliente que acumula 10 compras tiene acumulados $80.000 en consumo — premiarle con 250g de jamón es un costo mínimo para una relación muy rentable.
Premiás sin regalar margen al azar. Solo premiás a los clientes que ya compraron lo suficiente para justificar el costo. No hay descuentos para clientes nuevos que tal vez no vuelvan.
Llenás los días más flojos. Ofrecé doble sello los martes y miércoles, y los días que antes estaban tranquilos empiezan a tener más movimiento.
No necesitás cartoncitos ni administración. Todo queda en el celular del cliente. No hay tarjetas que se pierden, no hay trampas, no hay papeles que terminan arrugados en el fondo de la cartera.

Casos de uso reales en fiambrerías

El cliente de todas las semanas

Compra fiambre y queso cada viernes para el fin de semana. Con la tarjeta, ese hábito tiene un valor acumulado. Diez viernes y tiene su premio — y ya está pensando en los siguientes diez.

El que arma picadas para eventos

Compra en cantidad cuando tiene gente en casa. Cada compra le suma — y tiene una razón para volver con el próximo evento en vez de ir al super.

El cliente del mediodía

Compra fiambre para el sándwich del almuerzo seguido. Con la tarjeta, ese micro-hábito cotidiano se convierte en puntos hacia algo concreto.

El cliente nuevo del barrio

Acaba de mudarse y está eligiendo sus comercios de confianza. La tarjeta lo engancha desde la primera compra y hace que la segunda ya tenga un motivo.

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